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Who To Call Instead of the Police / A Quién Llamar en Santa Cruz en Vez De a La Policía

DSA Santa Cruz - 10.14.2020
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Salud Mental / Mental Health, Food Security / Distribución de Alimentos, Derechos de Los Immigrantes / Migrant Rights, and more / y mas. Descarga la guía en español / Download the english guide.

Defund the Police!

The Democratic Socialists of America, Santa Cruz, enthusiastically join in the call to defund the police that is resonating with such force around the country in the wake of the killings of George Floyd, Breonna Taylor and countless others. Led by people of color, many of whom have been organizing around this issue for decades, the call for defunding is, at its heart, about reimagining our entire society and beginning the hard work of undoing centuries of white supremacy. It is about following the lead of radical black thinkers like Angela Davis and Ruth Wilson Gilmore and recognizing that throughout those centuries, police forces have been the central institution propping up a system that values white property over black lives.

While Santa Cruz is patting itself on the back for having “good” police officers and contemplating extremely mild reforms, other cities across the country are taking this movement much more seriously--realizing that address- ing deep, structural racism will in fact require deep structural changes, not just modified policies on when police officers are permitted to escalate to deadly force. Defunding is the first, crucial step towards those structural changes. Defunding is about divesting f rom an approach based on violence and reinvest- ing in communities of color and in social equality.

Some of the most violent police departments in the country have already adapted many, or all, of the reforms we are so often told will solve this issue, and yet still brutalize community members with impunity. Minneapolis, the place where George Floyd was murdered, spent years enacting all manner of reforms, from body cameras, to bias training, to civilian review boards. A different approach is required and this is a moment when Santa Cruz is in danger of being left totally in the dust by other cities that now recognize that white supremacy must be eradicated.

As socialists, we understand that the murder of George Floyd is not an isolated incident. We understand that policing, as an institution, enforces inequality and mass incarceration and that the racist violence enacted by the police cannot be disentangled from the basic role of police in our society: that of perpetuating a status quo based on racial hierarchies and private property. No amount of “implicit bias training” or modified “use of force guide- lines” will alter the basic social function of the police. The issue is not replacing bad policing with “good” policing, as many liberals in Santa Cruz are advocating. We socialists under- stand that Black lives will never truly matter in a system that puts profit over people. Maintaining that system is the primary function of the police.

While abolition is our goal, defunding is a concrete action that can be taken NOW. Defund- ing is the first step towards a democratic reappraisal of all of our City’s priorities — and it is a step that other cities are already taking. “Defunding” involves redistributing funds to more, effective, and less violent, forms of public safety. Santa Cruz spends nearly $30 million a year on policing--nearly a third of our general fund and the largest single expenditure. For this money, we get an armed force that is overwhelmingly asked to address non-violent property crime; a force that spends over 80% of its time dealing with the houseless population, meaning that we deliberately aim our cops squarely at the most racially diverse segment of our city. We get “first responders” who treat every issue as a potential threat to be managed with force, arrest, and criminalization. We spend half of the police budget not on solving crimes but on patrols that disproportionately stop, detain, and arrest people of color and bring into every situation the threat of incarceration, and for some, deportation.

¡EL MOVIMIENTO PARA DESFINANCIAR A LA POLICÍA!

Los Socialistas Democráticos de América en Santa Cruz se unen con entusiasmo al llamado para desfinanciar a la policía que resuena fuerte- mente en todo el país tras el asesinato de George Floyd, Breonna Taylor y tantos más. Liderado por gente de color, incluyendo activistas que llevan décadas organizando a sus comunidades alrededor de este tema, el llamado para desfinanciar a la policía se trata esencialmente de re-imaginar- nos una nueva sociedad y emprender la difícil tarea de desmantelar siglos de supremacía europea/blanca. Este movimiento consiste en tomar acciones basadas en el liderazgo de pensadoras negras radicales como Angela Davis y Ruth Wilson Gilmore, y reconocer que durante todos estos siglos, las fuerzas policiales han sido la principal institución que protege a un sistema que valora más la propiedad blanca que las vidas negras.

Mientras que Santa Cruz se complace con tener policías “buenos” y contemplar reformas mínimas, otras ciudades están tomando a este movimiento con mucha más seriedad. Sus residentes com- prenden que el desmantelamiento del racismo institucionalizado profundo requiere cambios estructurales igualmente profundos y no sola- mente la modificación de reglas sobre los casos en que los policías tienen permitido aplicar fuerza mortal. Desfinanciar es el primer paso necesario para lograr dichos cambios estructurales. Des- financiar implica dejar de invertir en un sistema inherentemente violento y reinvertir en las comunidades de color y la equidad social.

Algunos de los departamentos de policía más violentos de este país ya han adoptado muchas o todas las reformas que supuestamente resolverán el problema, y sin embargo continúan brutalizan- do a sus residentes con total impunidad. La ciudad de Minneapolis, donde la policía asesinó a George Floyd, pasó años adoptando reformas, desde el uso de cámaras corporales, hasta la capacitación anti-prejuicios y las asambleas de supervisión. Necesitamos una estrategia distinta y en este momento histórico Santa Cruz corre el riesgo de continuar en una actitud obsoleta, a comparación de otras ciudades que reconocen que la supremacía blanca debe ser erradicada.

Como socialistas, reconocemos que el asesinato de George Floyd no es un evento único. Entendemos que la institución policial se dedica a aplicar inequidad y el encarcelamiento masivo. La violencia racista perpetrada por la policía no puede separarse de la función básica de dicha institución en nuestra sociedad: perpetuar el statu quo basado en jerarquías raciales y propiedad privada. Ninguna cantidad de “capacitación anti-prejuicios” ni modificaciones de “las reglas sobre el uso de la fuerza” alterarán la función social básica de la policía. Nuestro objetivo no es reemplazar a policías “malos” con policías “buenos”, como proponen muchos liberales en Santa Cruz. Nosotros, los socialistas, entendemos que las vidas negras jamás importarán en un sistema que valora las ganancias económicas por encima de los seres humanos. La perpetuación de ese sistema es la función primaria de la policía.

Si bien la abolición de la policía es nuestro objetivoreal, su desfinanciación es una acción concreta que puede hacerse HOY. Desfinanciar es el primer paso hacia una reevaluación democrática de todas las prioridades de nuestra ciudad, algo que muchas otras ciudades ya están poniendo en práctica. La desfinanciación implica redistribuir fondos hacia las formas más eficaces y menos violentas de crear seguridad pública. Santa Cruz gasta más de $30 millones de dólares al año en sus fuerzas policiales—el mayor de todos sus costos, que representa un tercio del presupuesto citadino total. Por este precio obtenemos una fuerza armada que en su mayoría debe responder a crímenes no violentos contra la propiedad; una fuerza que pasa más del 80 % de su tiempo inter- actuando con la población indigente (sin techo). Esto significa que los policías de Santa Cruz están colocados directamente en contra de la población más étnicamente diversa de la ciudad. Por este precio obtenemos “personal de primera respuesta” que tratan a todos los problemas como riesgos que deben ser manejados con fuerza, arrestos y criminalización. Gastamos la mitad del presupuesto policial no en resolver crímenes sino en patrullas que paran, detienen y arrestan desproporcionadamente a personas de color e introducen a cada situación la amenaza de encarcelamiento y en algunos casos deportación.

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